viernes, 2 de febrero de 2018

La igualdad y la desigualdad, por Juan José Millás

No sé cómo tratan a un ministro cuando llega a las urgencias de un hospital público, pero dudo que lo aparquen en un pasillo. Dudo incluso que se les muera en un rincón y que los médicos piensen que se ha ido porque lo han llamado por la megafonía sin obtener respuesta. Hace poco falleció de ese modo un desigual. En realidad, se había ido, pero al otro barrio. La cuestión es que lo trataron de forma desigual porque saltaba a la vista que pertenecía a esta categoría. Se podría decir que cumplieron los protocolos, así que no hay caso. Como no estamos por la labor de atenuar las fronteras entre la igualdad y la desigualdad, sino todo lo contrario, de aquí a poco nos darán carnés de una cosa u otra, de modo que, cuando usted solicite un servicio del Estado, sepan enseguida si darle una patada u ofrecerle un café. LEER

martes, 16 de enero de 2018

Economía (no) social de mercado, por Antón Costas

Vayamos ahora a la segunda cuestión. ¿Está ahora la economía contribuyendo al bien común? Sin duda, ¡no! Sólo hace falta ver los datos recientes: el crecimiento ha vuelto a todas las economías. Pero la precarización laboral, la depauperización salarial y el aumento de la desigualdad y la pobreza, en particular en España, no permiten hablar de progreso social. El resultado es que la economía de mercado ha perdido su adjetivo social. LEER

Entrevista a Christian Felber (El País 14/01/18)

Christian Felber: "El sistema económico actual es perverso: beneficia los comportamientos no éticos" La economía actual busca el crecimiento del PIB de una nación o maximizar el beneficio financiero de las empresas, lo que deja de lado si esa empresa crea empleo y de calidad, si hay igualdad de trato entre hombres y mujeres en las compañía, si cuida o destruye el medio ambiente, si produce armas o productos sostenibles... LEER

jueves, 11 de enero de 2018

Entrevista a William Kentridge (El País, 31/12/2017)

Duchamp cuestionó lo que podía ser el arte exponiendo un urinario en la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. Pero a usted no le interesa. Porque optó por convertirse en un artista enigmático jugando al ajedrez durante 20 años. Para mí eso irradia una actitud muy europea de cansancio y falta de interés por el mundo, incluso de cinismo, que también forma parte del legado europeo. Tengo una relación de amor-odio con Duchamp y otros artistas, como Bruce Nauman, porque trabajaban con la seguridad de estar en el centro del mundo. América en los ochenta, París en los veinte. Eso ha cambiado. Ahora es posible trabajar en la periferia y mostrar tu trabajo en el Reina Sofía, algo impensable hace 20 años. LEER

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Lecciones catalanas para la izquierda, por Ignacio Urquizu.

El procés ha nublado cuestiones que son mucho más destacadas que lo meramente territorial. Eso no significa que la cuestión identitaria sea irrelevante en las sociedades del futuro, pero si nos centramos en exceso en ello, nos estaremos perdiendo otras transformaciones sociales que son igual o más importantes. LEER

lunes, 6 de noviembre de 2017

Trump: cadena de calamidades, por Richard Ford

Evaluar los cambios malos que el presidente Trump ha llevado a cabo hasta ahora de forma notoria en Estados Unidos y en el mundo es —en cierto sentido— una tarea fácil. En 10 meses escasos, ha vuelto a abocar al país a un cauce que acabará por destruir el medio ambiente planetario; ha buscado y hecho causa común con los xenófobos violentos y los racistas fanáticos (y cretinos); ha tratado —y fracasado, de momento— de privar de la asistencia sanitaria más vital a millones de norteamericanos que la necesitan; ha reducido la amenaza nuclear a un juego de mesa entre unos ricos incompetentes e inútiles; ha mentido compulsivamente sobre prácticamente toda gestión gubernamental ordinaria. Y al hacer todo esto ha desdibujado la frontera existente entre lo que ha sucedido y lo que no —ese cálculo precioso en virtud del cual la ciudadanía mantiene su equilibrio—. LEER

martes, 24 de octubre de 2017

España, un país sin contrato social; por Antón Costas

¿Cuál es el pegamento que hace que una sociedad se mantenga unida y evite una fractura social y el caos político? Si tuviéramos respuesta podríamos afrontar mejor el malestar ciudadano y los conflictos políticos territoriales que tenemos delante. Para ver cuales son sus componentes conviene volver la vista atrás. Las sociedades occidentales desarrolladas vivieron una etapa de armonía social y política en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Fueron los "Treinta Gloriosos". ¿Cómo se logró? Con un contrato social entre fuerzas anteriormente antagónicas. Los partidos socialdemócratas aceptaron que la economía de mercado era un instrumento válido de creación de riqueza. Por su parte, el liberalismo clásico aceptó la creación de un estado social. LEER

lunes, 23 de octubre de 2017

Entrevista en el País a Francois Jullien (22.10.17)

P. El candidato del Partido Socialista, Benoît Hamon, le citaba a usted y a su idea de las “transformaciones silenciosas”. ¿Cómo explica usted la crisis de la izquierda en Europa? R. Creo que la izquierda europea debe mutar. Todavía se agarra al mito de la revolución. Y la revolución es imposible hoy día, no tiene ningún sentido. Debe pensar en las transformaciones silenciosas, lo importante es cambiar las cosas, de modo efectivo. La izquierda no se ha vuelto pragmática, se ha vuelto cínica: habla de igualdad y por debajo hace todo lo contrario. Ha tenido tantos casos de corrupción como la derecha en Francia, y pagará cara su inmoralidad política cubierta de igualdad ficticia. Me cuesta hablar de su país, pero me parece que a la izquierda española le pasa lo mismo. Y a la italiana. LEER

lunes, 9 de octubre de 2017

La ley de hierro, por José María Ridao

La grave tensión que se vive en Cataluña no debería ocultar la única evidencia que permite albergar alguna esperanza: nada irreparable ha sucedido todavía. Antes de que la situación siga degradándose, los líderes que nos han arrastrado hasta este punto deberían responder a la pregunta que les dirigimos como ciudadanos sobrecogidos por un horizonte al que no queremos enfrentarnos: ¿el objetivo que se proponen es que siga sin suceder nada irreparable, o, simplemente, la victoria de su programa? Si la respuesta es esta última, reconozcámoslo de inmediato: ninguna solución es posible. No estaríamos representados por líderes que se conforman con lo posible sino por fanáticos que desprecian el coste de lo improbable. Implicarnos a los ciudadanos como comparsas de su designio hará de ellos, sin duda, personajes de la historia. Pero no por haber salvaguardado valerosamente la libertad, sino por haber comprometido irresponsablemente la convivencia. LEER

viernes, 6 de octubre de 2017

La izquierda frente a la secesión, por Armando Fernández-Steinko

El ala conservadora y liberal del independentismo catalán mira a través de un filtro como este: el “Estado español”, un artificio culturalmente ajeno, es un lastre del que hay que desprenderse para poder convertirse en la Finlandia del Mediterráneo. De ahí a pedir la secesión sólo hay un pequeño paso. Se niegan a abrir los ojos al efecto multiplicador que tendría la dinámica independentista en toda España Para los sectores conservadores esta forma de pensar no representa un escollo ideológico insalvable pero las izquierdas incurren en contradicciones importantes para salvar su discurso independentista. LEER